sábado, 24 de noviembre de 2012

Mal comilón (no tengo verg... 5).


                                                                                                Trece meses




                                                                                               Catorce meses




                                                                                                Quince meses


Aquí estamos otra vez. Y con un poco de preocupacion por lo que os comenté en el post anterior, el peque no come bien últimamente.
Ocurre desde hace unos dos meses. Primero pensamos que sería porque estaba resfriado. Después en una revisión médica le salió que tenía un poco de infección de orina y la pediatra nos dijo que podría ser eso lo que le quitara el hambre. Se le curó a la semana y seguía sin comer. Volvió a recaer con el resfriado y vaaaaaale, será por eso otra vez. Pero lleva un mes que sigue comiendo poco y no tiene nada de nada.
Las visitas a la pediatra son para nada (o al menos no me tranquiliza). Cada vez que lo hemos llevado nos dice que no pasa nada, que si el peque está con ganas de correr, esta feliz y sigue creciendo no pasa nada que no ponga peso o que no coma. Que qué más queremos con lo alto que está.
Sinceramente, reconozco que nuestro nene está bastante alto pero llevar casi un año que pese casi lo mismo nos hace preocuparnos por mucho que nos diga la pediatra. Algunas personas nos han dicho que estamos mal acostumbradas porque de más bebé comía mucho más de lo normal, y ahora no necesita tanto. Pero ¿cómo puede pasar todo el día con un biberón de leche y un yogurt, por ejemplo? Antes comía de todo, con ganas y ya casi no le molía la comida. Ya comía entero el arroz o las lentejas pardinas, por ejemplo. Ahora, aparte de poca cantidad, ya no quiere mascar, el muy flojo. No consigo que desayune nada que no sea un biberón de leche con cereales, no quiere un poco de bizcocho, pan de molde con algo o galletas. Para que coma fruta tengo que molérsela y echársela en un bibi con leche, lo único que se come a bocados es el melón, y porque le encanta desde que era un bebé que si no... O darle fruta molida de supermercado, de esas que vienen en un paquetito para chupar. Alguna vez nos sorprende hinchándose de uvas, por ejemplo, y se la damos al día siguiente y ya nos las quiere.
Come bien o regular 2 días y después se pasa 5 que casi no come o hace solo una comida, y cortita.

En fin, que ya no sé que hacer para que vuelva a tener buen apetito. Y crecer os aseguro que crece porque la ropa se le queda pequeña y ya alcanza a cosas cada vez más altas. ¿Qué puede ser lo que le ocurre? ¿Algún consejo? Puedo entender que no necesite tanto como antes pero ¿tan poco?


Otra cosa que me preocupa: que ya casi no bebe agua. Antes bebía bastante, se tomaba hasta bibis enteros y ahora na de na. Con lo cual, mezclado con la alimentación a la virulé, le está ocasionando estreñimiento.

(Atención, párrafo un poco escatológico)
Ayer mismo me dió un susto enorme. Noté que se ponía raro, colorado y apretando los dientes, y hasta se quejaba. Al momento me llegó el tufillo del pañal y cuando lo abrí al cambiárselo supe por qué se quejaba. No entraré en detalles pero aparte de estar como una piedra estaba un poco ensangrentado. Se había hecho daño por dentro porque por fuera no tenía nada. Nada, que desde hoy tendré que darle un cacito de cereales con ciruela en el bibi de la mañana, no quiero que vuelta a pasar por eso. Y no ha sido la única, un día en casa de mis padres mi madre tuvo que ayudarle con un poco de aceite y masajes para poder hacerlo.
Y la herencia tampoco le ayuda mucho...

Espero que esto sólo sea una racha y que pronto vuelva a ser como antes.

domingo, 21 de octubre de 2012

Travieso. (no tengo verg... 4).


                                                                                                 Diez meses


                                                                                                    Once meses



                                                                                                    Un año


Ains, qué resfriao más tonto he pillao...
Aquí estoy entre pañuelos de papel y cabeza cargada, pero como tengo un rato para escribir pues he aprovechado.

El peque está pa comérselo, cada día más guapo y más mayor. Es increíble lo que cambia y la de cosas que aprende al minuto, es una esponjita. La mayoría son trastadas pero encima es que tengo que reirme (no siempre, por desgracia) con las cosas que hace. En las fotos que vais a ver a partir de ahora (desde que empezó a andar con 10 meses) aparece el tesoro de la casa con chichones, porque es muy atrevido y no le da miedo nada, con lo cual pues se la dado más porrazos que un dummy de pruebas, raro era la semana que tenía la frente limpia. Menos mal que ya tiene más dominio de su cuerpecito y no se choca tanto. Al menos sabe poner las manos cuando se cae y no se lleva el cabezazo contra el suelo.

Desde que empezó a andar en el taca-taca (a los 5 meses) hemos ido quitando adornos y cosas de la casa, porque lo cogía todo. Le pusimos esponjas protectoras a las esquinas pero con unos 14 o 15 meses las arrancó a bocaos... Los cajones y puertas de muebles los tenemos con los tiradores quitados y las que aún así abría he tenido que pegarle cinta de embalar, para que no las abra. Hasta el cajoncillo de la lavadora, que me lo abría a medio lavar. Conforme va creciendo tenemos que ir quitando trastos o libros de las estanterías cada vez más altas porque se sujeta con una mano, se estira como una ardilla y con la otra lo pilla todo.
Los cuartos de baño siempre cerrados porque tiene fijación por coger la escobilla del váter, el muy guarro. O tirar cosas a la taza y tirar de la cisterna. Las ventanas bajas del salón siempre cerradas porque lo tiraba (y tira) todo, por lo visto le mola comprobar la teoría de la gravedad. Ya nos hemos aburrido de reñirle para que no se supa con las zapatillas de casa en el sofá, el remate es lavar las fundas cada dos por tres.
Ahora le ha dado por subirse a las sillas del comedor y de ahí a la mesa, con el peligro de que se caiga. Le hemos reñido miles de veces pero a él le importa un pimiento frito. Como te coja las vueltas se sube otra vez.
Desde los 15 meses come solo y no lo hace mal pero claro, tampoco lo domina completamente. Como no quiere (ni hay forma) que nadie le dé de comer pues imaginaos como se pone... y encima cuando ya no tiene más hambre juega o tira lo que le quede. Al igual que con los biberones, echa agua o lo que tenga donde sea y se dedica a restregarlo.
Su cama es altita, tiene cajones debajo, una cama y otra encima, un nido de esos. Pues ya se ha bajado más de una vez, con barrera y todo. Una de ellas lo escuché, me bajé de la cama y salí por el pasillo detrás suyo. Al llegar al salón y como no lo veía pues miré en un rincon que hace la pared con el mueble de salón. Allí se había quedao de pie riéndose y poniéndose la cortina por delante, supongo que sería para esconderse.
Y así todo el día. Que si pilla el servilletero y destroza todas las servilletas, que si coge una tiza y pinta las paredes, que si  estamos doblando ropa y tira el montón de la que ya está doblada... y hasta el infinito.

Pero tengo que reconocer que ser así le ayuda a descubrir cosas nuevas y otras veces remato diciendo "déjalo, que así está callado un rato". Léase con tono de resignación...

Al menos nos queda el consuelo de que aprende mucho. Nos ayuda a tender dándonos la ropa del barreño ("¡ten! ¡ten!", jaja), a coger del baño la ropa sucia y meterla en la lavadora, abre y cierra los tapones de rosca, le ponemos jabón en la mano y se lava las manos en el bidé o si está en la bañándose se lava la barriga o la cabeza (o por lo menos parte de ella, jajaja). Intenta ponerse los zapatos o calcetines él solo y alguna vez se ha puesto los nuestros; se quita las camisetas y para vestirlo sólo le metemos el cuello de la camiseta, él mete los brazos.
También hemos observado que es muy ordenado cuando coloca cosas, suele ponerlas por tamaños o colores. A veces hace formas y todo. ¿Casualidad? Ni idea, pero se entretiene mucho.

Eso sí, sigue sin hablar. En su idioma charla mucho pero no ha aprendido nada más, aparte del "¡ten!" para darte algo.
Pero el tema de la comida desde hace unas semanas es desesperante... Mejor os lo cuento en la próxima entrada, que esta ha quedado larguita.


sábado, 22 de septiembre de 2012

No tengo vergüenza ni la he conocido 3.


 Siete meses



                                                                                                 Ocho meses


 
                                                                                                Nueve meses


Ains, si es que no hay manera de actualizar, leñe...

En estos momentos tenemos al peque chunguillo. Él está estupendo pero hemos tenido que hacerle un análisis de orina y, si alguna ha tenido que hacerlo, sabréis que hay que ponerle una bolsita que te dan en el ambulatorio pegada a la piel, para recogerle el pipí. Pues se vé que le ha dado reacción y se le ha irritado todas sus cositas... vamos, que se le ha puesto la puntita de la pichilla y las bolitas todas coloradas y un poco hinchadas. También le ha salido granitos en la ingle derecha. Pobrecito mi niño, y encima no se queja, mi cielo. Menos mal que no se le quitan las ganas de correr, saltar y hacer diabluras, es un torete.

La verdad es que es un crío supersano, en los casi 19 meses que tiene sólo se ha resfriado 2 veces (pero él tan fresco y feliz, con sus mocos colgando... guarrete...), una tarde de gases teniendo un mes o así y otra vez que le dió diarreilla y se irritó el culete, nada más. Ni las vacunas le han puesto malito. Hasta en eso se parece a mí, el tío...
Sí, porque esa es otra. Por todos lados voy escuchando "jolín, cómo se parece a ti el nene". Y, aparte de ponerme más ancha que larga, tengo que reconocer que es verdad. He revisado fotos de cuando yo era pequeña y parece una fotocopia mía pero en guapo y pelirrojo. Por supuesto teniendo en cuenta que él es un machote, claro. Cuando se pone serio se parece mogollón a mi padre y a mi hermano mediano pero cuando se ríe tiene toda mi cara. Hasta gestos y cosas mías tiene, como dormir con los brazos hacia arriba. Lo que es la genética...

Como veis en las fotos va cambiando de bebé a niño pequeño y a partir de esa edad cada vez es más difícil hacerle fotos en condiciones. Ya no pido un posado, por lo menos pediría que no saliese casi siempre la foto movida. Y que mire a la cámara... un imposible.

Otra cosa que tiene en muy... Cuando lo llamo para que me preste atención no se digna ni a mirarme. A mí o a quién sea que lo llame. Me puedo pasar una hora diciéndole "Álvaro..., Álvaro, mírame... Álvaro... ¡¡¡Álvarooooo!!! Y nada, que el niño pasa de mí como de comer... ejem...espinacas. Y os aseguro que sordo no es, que cuando escucha en la tele algo que le gusta va corriendo que se las pela a verlo. Si así está ahora pues cuando tenga 15 años... pasará tres veces más. Miedo me da...

¡Hasta otra!

viernes, 20 de julio de 2012

No tengo vergüenza ni la he conocido 2


                                                                                                Cuatro meses


                                                                                      Cinco meses


                                                                                Seis meses



Una nueva entrega del crecimiento del bichillo.
Como podéis ver crece a pasos agigantados y aunque nació más bien pequeñín (49 cm.) ya de pequeño tiene poco. Dejaba la ropa pequeña en nada e incluso ha habido ropita que he tenido que regalarla con la etiqueta puesta, sin estrenar, por pequeña. Y muchas sólo he podido ponérselas una vez.
De pie tampoco se queda corto (en estos momentos, con 16 meses, usa ya el 25. Y la talla de ropa como mínimo es de 24 meses, algunas incluso más).
Come bastante bien aunque no es tragón. Y aún se despierta de madrugada pidiendo un biberón, el muy... ainsss... Y si no ha cenado muy bien pide dos.

Nunca he podido llevarlo en un cangurito. Cuando tenía unos 4 meses fuimos a comprarle uno y cuando la dependienta vió el tamaño que tenía me dijo que ya no merecía la pena, que el máximo de kilos era 9. Álvaro ya pesaba 8 con esa edad.

Empezó a andar cuando cumplió los 10 meses. Está super adelantado y se queda con todo a la primera. Pero el habla... ná de ná. Desde los 5 meses dice "mama" y nosotras todo contentas por lo adelantado que era pero ahí se quedó. Sólo dice "mamaaaa", "papaaaa" (?????), gua gua, caca y poco más.

¿Pensáis que debería preocuparme? Quizás sea un poco pronto pero veo a niños que ya hablan bastantes cosas con su edad y él no avanza. ¿Algún consejo?

Nos vemos en la próxima.



lunes, 2 de julio de 2012

No tengo vergüenza ni la he conocido...



                                                                          Un mes




                                                                          Dos meses




                                                                         Tres meses




Más de un año... 16 meses sin actualizar, la edad que tiene nuestro peque. Podría dar mil excusas pero no tengo perdón de dior. Este tiempo ha pasado en un suspiro con sus altos y sus bajos, sus alegrías y sus penas. Pero aquí seguimos, adelante con todo.

No es que tenga mucho tiempo en estos momentos pero al menos quería dejaros unas fotos del crecimiento del pequeñajo, que ya no lo es tanto. Ni es tan pequeño ni tan bueno como era... ¡es un trasto! Ya os contaré lo malísimo y brutísimo que es el prenda.

Tampoco me olvidaré de visitar vuestros blogs, que habrá mil novedades. ¡Espero todas buenas!

¡Muchísimos besos!


P.D: Iré poniendo las fotos en varios posts. La calidad varía y cuanto más grande es el peque más difícil es hacerle una foto que no salga movida. Qué bicho es...


sábado, 5 de marzo de 2011

Y nuestro sueño se cumplió...



Bueno, bueno, bueno... supongo que os preguntaréis que ha pasado en esta semana pero sabréis casi seguro qué ha pasado ¿no? Sí, nuestro tesoro ya llegó y aparte del nacimiento han pasado algunas cosillas más. Pero mejor contaros las novedades por orden.

El viernes fuimos a monitores otra vez y en la exploración vieron que el líquido había bajado hasta nivel 2. Al ver que casi no tenía líquido me dijo la tocóloga que ya me quedaba en el hospital, que iban a inducirme el parto. No nos cogió de sorpresa, ya íbamos con la idea de que nos quedábamos.
Lo primero que me hicieron en paritorios fue introducir como una cinta blanca hasta el cuello del útero. Lo que hizo fue provocarme las contracciones pero muy lentas e indoloras. Tras ello me metieron en monitores de paritorios y nada, a esperar. A la 1 y pico de la tarde me trajeron una bandeja con el almuerzo. Uff, cuando vi la comida me dije que estar allí iba para largo.
A lo largo de la tarde las contracciones empezaron a notarse. Pasaron de indoloras a ser como molestias de regla. Pasaba el tiempo y de ser molestias pasaron a dolor soportable y más tarde a dolores fuertes. A las 8 y media de la tarde los dolores ya empezaban a ser insoportables y en ese punto ya me pusieron la epidural. Mano de santo... se acabaron los dolores. Qué maravilla, por dior. Ya me llevaron a dilatación y nada, a esperar.
La matrona vió que la dilatación iba bastante lenta y decidió ponerme un poco de oxitocina para acelerar un poco. En una de las exploraciones para ver qué dilatación tenía la matrona le dijo a Natalia si quería ver a su bebé. Le faltó tiempo para ponerse a mirar. En una de las contracciones me dijo la matrona que empujara y como el peque ya asomaba le pudo ver la cabecita. Se le pusieron los ojos como platos y la sonrisa le cogía toda la cara. Nos dijo que ya por la mañana nacería el peque pero la cosa se aceleró tanto que a la 1 de la mañana del sábado ya entré en paritorio. Y a la 1:30 nació nuestro sol y desde el primer momento mostró lo que es ahora: un niño precioso, sano, bueno... Nuestra sorpresa fue cuando me lo pusieron en la barriga y le ví esa cabecita rubia ¡no me lo esperaba! Nos echamos a llorar como dos magdalenas. Os aseguro que en aquel paritorio no podía caber más felicidad.

Nos subieron a planta y mi familia pudo conocerlo. Se quedaron prendados de él desde el primer momento. Y es que es tan bonito... Mirad, mirad...

Álvaro con horas de nacido.

¿Que os parece? Y no solo es bonito, se porta muy bien y casi no llora. Es tanto amor y ternura lo que sentimos por él que a veces me hecho a llorar sólo con mirarlo. No hay nada en el mundo que pueda comprarse a este sentimiento que ha nacido dentro de nosotras.
Al final no sé que habrá pasado que no ha nacido tan grande como nos decían. Sólo ha pesado 3,060 kg. y ha medido 49 cms. Ya notaba yo que la barriga no engordaba con las semanas, más o menos se había quedado igual desde la semana 30 en adelante. Pero da igual, está sanito que es lo que importa, ya tendrá tiempo de crecer.

Y como siempre las cosas no salen del todo bien también hemos tenido los ratos malos. He intentado que el bebé tome el pecho pero el pobrecito no sacaba nada de nada. Y me daba cosa dejarlo sin comer tanto tiempo y encima como se cansaba y no sacaba nada pues cada vez cogía menos el pecho. Remataba dándole un poco de biberón por lo menos para que tomara algo, aun en contra de lo que me decían las enfermeras y pediatras. El sábado a las 8 de la tarde se lo llevaron a Neonatología, por no comer y porque le notaban como si no respirara bien. Estuve yendo cada 3 horas para intentar darle el pecho y era para nada, al final terminaba la enfermera dándome un biberón para que se lo diera. El domingo a las 12 de la mañana lo devolvieron a la habitación con su alta y diciéndome que estaba bien. Total, que aunque este miércoles he notado la subida de la leche (y a base de bien, qué dolooooor) no puedo darle el pecho. Me han prestado un sacaleches a ver si aunque sea en biberón podía dárselo pero nada. La vez que más he sacado ha sido unos 20 ml. y cada vez saco menos. Si llego a esperar a darle sólo el pecho como me decían se me muere el niño de hambre. Me ha dado muchísima pena, incluso más de una vez me he echado a llorar de impotencia pero no puedo hacer nada más. Lo criaremos a biberón, qué voy a hacerle.

Otro susto que nos hemos llevado fue el miércoles. Nos estábamos arreglando para ir al registro para inscribirlo y al cambiarle el pañal vimos que lo tenía manchado de sangre. Nos entró de todo y lo llevamos corriendo al ambulatorio. La pediatra nos dijo que no pasaba nada, que no era sangre sino restos de úrea, que podía confundirse con sangre porque son casi del mismo color. Jolín, pues ya podían habernos avisado en el hospital, no veas el susto que nos llevamos.

Estamos locas con él, es el rey de la casa y en estos momentos todo gira a su alrededor. Se porta muy bien, no es un caprichoso y ya os digo que casi ni llora. Únicamente lo hace cuando tiene hambre o tiene el pañal sucio y no lo hace desconsoladamente, sólo pega un gritito y nada más. Es un dormilón, se pasa casi todo el día durmiendo y pocas cosas le molestan. Incluso podemos cambiarlo de ropa entero y él ni se despierta. Tampoco llora cuando lo bañamos. A ver lo que le dura, todo puede ser que cambie y no nos deje ni respirar. Ojalá no sea así y siga tan bueno siempre.

¡Y cómo cambia por días! Es increíble, ya desde el segundo día se le nota el cambio. Aunque sea a biberón come muy bien y cada día está más llenito. Esta noche Natalia le ha puesto un pijama que sólo se ha puesto una vez y ¡ya le viene corto! O la lavadora lo ha encogido o este niño crece como los champiñones.

Álvaro con día y medio.

Tiene unas pedazo de manos y pies que todo a todo el mundo sorprende. Y un semblante muy serio y observador, va a ser un señor muy formal.

Álvaro con 6 días, vestido para su revisión con la matrona.

Esta semana ha sido un revuelo de sentimientos, nervios y carreras pero no lo cambiamos por nada del mundo. Nos sentimos felices, dichosas y se nos cae la baba con nuestro niño. Nos pasamos horas mirándolo, hablándole y dándole besos, lo vamos a gastar.

Me dejo muchas cosas por contar pero lo más importante lo tenéis aquí. Ya os pondré alguna foto más de las cientos que ya tiene para que veáis lo hermoso que es.

Muchos besos y abrazos para todas las que habéis seguido este blog. Empieza una etapa diferente y aquí estaremos para contárosla. Gracias por estar ahí.

jueves, 24 de febrero de 2011

"Y yo sigo aquí, esperándote..."

Eso cantaba Paulina Rubio hace unos años y yo lo canto ahora todo el día... Nada, que no hay manera de que este nene salga de aquí dentro. Se está buscando que le mande una citación de desahucio.

El martes fuimos a monitores otra vez y otra vez que nos vinimos igual. Lo único diferente es que me metieron como una especie de sonda para mirarme la bolsa y el líquido amniótico. Todo correcto pero me hicieron un daño... uff, si eso es sólo una exploración no veas cuando llegue el parto... ¡¡¡socorrooooooo!!!
Hoy he llamado a mi cuñada y le he preguntado si es normal que durante 3 días me levante por las mañanas con el salvaslip manchado de marrón. Dice que no es malo, que puede ser ya se me esté borrando el cuello del útero y que el tapón mucoso esté bajando. También me ha comentado que no suelen inducir el parto hasta las 41 semanas+5 días. Eso me da casi una semana más de espera, si no se presenta antes, claro. Pero al ritmo que lleva...

Ya os seguiré informando, espero daros noticias diferentes.