sábado, 22 de septiembre de 2012

No tengo vergüenza ni la he conocido 3.


 Siete meses



                                                                                                 Ocho meses


 
                                                                                                Nueve meses


Ains, si es que no hay manera de actualizar, leñe...

En estos momentos tenemos al peque chunguillo. Él está estupendo pero hemos tenido que hacerle un análisis de orina y, si alguna ha tenido que hacerlo, sabréis que hay que ponerle una bolsita que te dan en el ambulatorio pegada a la piel, para recogerle el pipí. Pues se vé que le ha dado reacción y se le ha irritado todas sus cositas... vamos, que se le ha puesto la puntita de la pichilla y las bolitas todas coloradas y un poco hinchadas. También le ha salido granitos en la ingle derecha. Pobrecito mi niño, y encima no se queja, mi cielo. Menos mal que no se le quitan las ganas de correr, saltar y hacer diabluras, es un torete.

La verdad es que es un crío supersano, en los casi 19 meses que tiene sólo se ha resfriado 2 veces (pero él tan fresco y feliz, con sus mocos colgando... guarrete...), una tarde de gases teniendo un mes o así y otra vez que le dió diarreilla y se irritó el culete, nada más. Ni las vacunas le han puesto malito. Hasta en eso se parece a mí, el tío...
Sí, porque esa es otra. Por todos lados voy escuchando "jolín, cómo se parece a ti el nene". Y, aparte de ponerme más ancha que larga, tengo que reconocer que es verdad. He revisado fotos de cuando yo era pequeña y parece una fotocopia mía pero en guapo y pelirrojo. Por supuesto teniendo en cuenta que él es un machote, claro. Cuando se pone serio se parece mogollón a mi padre y a mi hermano mediano pero cuando se ríe tiene toda mi cara. Hasta gestos y cosas mías tiene, como dormir con los brazos hacia arriba. Lo que es la genética...

Como veis en las fotos va cambiando de bebé a niño pequeño y a partir de esa edad cada vez es más difícil hacerle fotos en condiciones. Ya no pido un posado, por lo menos pediría que no saliese casi siempre la foto movida. Y que mire a la cámara... un imposible.

Otra cosa que tiene en muy... Cuando lo llamo para que me preste atención no se digna ni a mirarme. A mí o a quién sea que lo llame. Me puedo pasar una hora diciéndole "Álvaro..., Álvaro, mírame... Álvaro... ¡¡¡Álvarooooo!!! Y nada, que el niño pasa de mí como de comer... ejem...espinacas. Y os aseguro que sordo no es, que cuando escucha en la tele algo que le gusta va corriendo que se las pela a verlo. Si así está ahora pues cuando tenga 15 años... pasará tres veces más. Miedo me da...

¡Hasta otra!

viernes, 20 de julio de 2012

No tengo vergüenza ni la he conocido 2


                                                                                                Cuatro meses


                                                                                      Cinco meses


                                                                                Seis meses



Una nueva entrega del crecimiento del bichillo.
Como podéis ver crece a pasos agigantados y aunque nació más bien pequeñín (49 cm.) ya de pequeño tiene poco. Dejaba la ropa pequeña en nada e incluso ha habido ropita que he tenido que regalarla con la etiqueta puesta, sin estrenar, por pequeña. Y muchas sólo he podido ponérselas una vez.
De pie tampoco se queda corto (en estos momentos, con 16 meses, usa ya el 25. Y la talla de ropa como mínimo es de 24 meses, algunas incluso más).
Come bastante bien aunque no es tragón. Y aún se despierta de madrugada pidiendo un biberón, el muy... ainsss... Y si no ha cenado muy bien pide dos.

Nunca he podido llevarlo en un cangurito. Cuando tenía unos 4 meses fuimos a comprarle uno y cuando la dependienta vió el tamaño que tenía me dijo que ya no merecía la pena, que el máximo de kilos era 9. Álvaro ya pesaba 8 con esa edad.

Empezó a andar cuando cumplió los 10 meses. Está super adelantado y se queda con todo a la primera. Pero el habla... ná de ná. Desde los 5 meses dice "mama" y nosotras todo contentas por lo adelantado que era pero ahí se quedó. Sólo dice "mamaaaa", "papaaaa" (?????), gua gua, caca y poco más.

¿Pensáis que debería preocuparme? Quizás sea un poco pronto pero veo a niños que ya hablan bastantes cosas con su edad y él no avanza. ¿Algún consejo?

Nos vemos en la próxima.



lunes, 2 de julio de 2012

No tengo vergüenza ni la he conocido...



                                                                          Un mes




                                                                          Dos meses




                                                                         Tres meses




Más de un año... 16 meses sin actualizar, la edad que tiene nuestro peque. Podría dar mil excusas pero no tengo perdón de dior. Este tiempo ha pasado en un suspiro con sus altos y sus bajos, sus alegrías y sus penas. Pero aquí seguimos, adelante con todo.

No es que tenga mucho tiempo en estos momentos pero al menos quería dejaros unas fotos del crecimiento del pequeñajo, que ya no lo es tanto. Ni es tan pequeño ni tan bueno como era... ¡es un trasto! Ya os contaré lo malísimo y brutísimo que es el prenda.

Tampoco me olvidaré de visitar vuestros blogs, que habrá mil novedades. ¡Espero todas buenas!

¡Muchísimos besos!


P.D: Iré poniendo las fotos en varios posts. La calidad varía y cuanto más grande es el peque más difícil es hacerle una foto que no salga movida. Qué bicho es...


sábado, 5 de marzo de 2011

Y nuestro sueño se cumplió...



Bueno, bueno, bueno... supongo que os preguntaréis que ha pasado en esta semana pero sabréis casi seguro qué ha pasado ¿no? Sí, nuestro tesoro ya llegó y aparte del nacimiento han pasado algunas cosillas más. Pero mejor contaros las novedades por orden.

El viernes fuimos a monitores otra vez y en la exploración vieron que el líquido había bajado hasta nivel 2. Al ver que casi no tenía líquido me dijo la tocóloga que ya me quedaba en el hospital, que iban a inducirme el parto. No nos cogió de sorpresa, ya íbamos con la idea de que nos quedábamos.
Lo primero que me hicieron en paritorios fue introducir como una cinta blanca hasta el cuello del útero. Lo que hizo fue provocarme las contracciones pero muy lentas e indoloras. Tras ello me metieron en monitores de paritorios y nada, a esperar. A la 1 y pico de la tarde me trajeron una bandeja con el almuerzo. Uff, cuando vi la comida me dije que estar allí iba para largo.
A lo largo de la tarde las contracciones empezaron a notarse. Pasaron de indoloras a ser como molestias de regla. Pasaba el tiempo y de ser molestias pasaron a dolor soportable y más tarde a dolores fuertes. A las 8 y media de la tarde los dolores ya empezaban a ser insoportables y en ese punto ya me pusieron la epidural. Mano de santo... se acabaron los dolores. Qué maravilla, por dior. Ya me llevaron a dilatación y nada, a esperar.
La matrona vió que la dilatación iba bastante lenta y decidió ponerme un poco de oxitocina para acelerar un poco. En una de las exploraciones para ver qué dilatación tenía la matrona le dijo a Natalia si quería ver a su bebé. Le faltó tiempo para ponerse a mirar. En una de las contracciones me dijo la matrona que empujara y como el peque ya asomaba le pudo ver la cabecita. Se le pusieron los ojos como platos y la sonrisa le cogía toda la cara. Nos dijo que ya por la mañana nacería el peque pero la cosa se aceleró tanto que a la 1 de la mañana del sábado ya entré en paritorio. Y a la 1:30 nació nuestro sol y desde el primer momento mostró lo que es ahora: un niño precioso, sano, bueno... Nuestra sorpresa fue cuando me lo pusieron en la barriga y le ví esa cabecita rubia ¡no me lo esperaba! Nos echamos a llorar como dos magdalenas. Os aseguro que en aquel paritorio no podía caber más felicidad.

Nos subieron a planta y mi familia pudo conocerlo. Se quedaron prendados de él desde el primer momento. Y es que es tan bonito... Mirad, mirad...

Álvaro con horas de nacido.

¿Que os parece? Y no solo es bonito, se porta muy bien y casi no llora. Es tanto amor y ternura lo que sentimos por él que a veces me hecho a llorar sólo con mirarlo. No hay nada en el mundo que pueda comprarse a este sentimiento que ha nacido dentro de nosotras.
Al final no sé que habrá pasado que no ha nacido tan grande como nos decían. Sólo ha pesado 3,060 kg. y ha medido 49 cms. Ya notaba yo que la barriga no engordaba con las semanas, más o menos se había quedado igual desde la semana 30 en adelante. Pero da igual, está sanito que es lo que importa, ya tendrá tiempo de crecer.

Y como siempre las cosas no salen del todo bien también hemos tenido los ratos malos. He intentado que el bebé tome el pecho pero el pobrecito no sacaba nada de nada. Y me daba cosa dejarlo sin comer tanto tiempo y encima como se cansaba y no sacaba nada pues cada vez cogía menos el pecho. Remataba dándole un poco de biberón por lo menos para que tomara algo, aun en contra de lo que me decían las enfermeras y pediatras. El sábado a las 8 de la tarde se lo llevaron a Neonatología, por no comer y porque le notaban como si no respirara bien. Estuve yendo cada 3 horas para intentar darle el pecho y era para nada, al final terminaba la enfermera dándome un biberón para que se lo diera. El domingo a las 12 de la mañana lo devolvieron a la habitación con su alta y diciéndome que estaba bien. Total, que aunque este miércoles he notado la subida de la leche (y a base de bien, qué dolooooor) no puedo darle el pecho. Me han prestado un sacaleches a ver si aunque sea en biberón podía dárselo pero nada. La vez que más he sacado ha sido unos 20 ml. y cada vez saco menos. Si llego a esperar a darle sólo el pecho como me decían se me muere el niño de hambre. Me ha dado muchísima pena, incluso más de una vez me he echado a llorar de impotencia pero no puedo hacer nada más. Lo criaremos a biberón, qué voy a hacerle.

Otro susto que nos hemos llevado fue el miércoles. Nos estábamos arreglando para ir al registro para inscribirlo y al cambiarle el pañal vimos que lo tenía manchado de sangre. Nos entró de todo y lo llevamos corriendo al ambulatorio. La pediatra nos dijo que no pasaba nada, que no era sangre sino restos de úrea, que podía confundirse con sangre porque son casi del mismo color. Jolín, pues ya podían habernos avisado en el hospital, no veas el susto que nos llevamos.

Estamos locas con él, es el rey de la casa y en estos momentos todo gira a su alrededor. Se porta muy bien, no es un caprichoso y ya os digo que casi ni llora. Únicamente lo hace cuando tiene hambre o tiene el pañal sucio y no lo hace desconsoladamente, sólo pega un gritito y nada más. Es un dormilón, se pasa casi todo el día durmiendo y pocas cosas le molestan. Incluso podemos cambiarlo de ropa entero y él ni se despierta. Tampoco llora cuando lo bañamos. A ver lo que le dura, todo puede ser que cambie y no nos deje ni respirar. Ojalá no sea así y siga tan bueno siempre.

¡Y cómo cambia por días! Es increíble, ya desde el segundo día se le nota el cambio. Aunque sea a biberón come muy bien y cada día está más llenito. Esta noche Natalia le ha puesto un pijama que sólo se ha puesto una vez y ¡ya le viene corto! O la lavadora lo ha encogido o este niño crece como los champiñones.

Álvaro con día y medio.

Tiene unas pedazo de manos y pies que todo a todo el mundo sorprende. Y un semblante muy serio y observador, va a ser un señor muy formal.

Álvaro con 6 días, vestido para su revisión con la matrona.

Esta semana ha sido un revuelo de sentimientos, nervios y carreras pero no lo cambiamos por nada del mundo. Nos sentimos felices, dichosas y se nos cae la baba con nuestro niño. Nos pasamos horas mirándolo, hablándole y dándole besos, lo vamos a gastar.

Me dejo muchas cosas por contar pero lo más importante lo tenéis aquí. Ya os pondré alguna foto más de las cientos que ya tiene para que veáis lo hermoso que es.

Muchos besos y abrazos para todas las que habéis seguido este blog. Empieza una etapa diferente y aquí estaremos para contárosla. Gracias por estar ahí.

jueves, 24 de febrero de 2011

"Y yo sigo aquí, esperándote..."

Eso cantaba Paulina Rubio hace unos años y yo lo canto ahora todo el día... Nada, que no hay manera de que este nene salga de aquí dentro. Se está buscando que le mande una citación de desahucio.

El martes fuimos a monitores otra vez y otra vez que nos vinimos igual. Lo único diferente es que me metieron como una especie de sonda para mirarme la bolsa y el líquido amniótico. Todo correcto pero me hicieron un daño... uff, si eso es sólo una exploración no veas cuando llegue el parto... ¡¡¡socorrooooooo!!!
Hoy he llamado a mi cuñada y le he preguntado si es normal que durante 3 días me levante por las mañanas con el salvaslip manchado de marrón. Dice que no es malo, que puede ser ya se me esté borrando el cuello del útero y que el tapón mucoso esté bajando. También me ha comentado que no suelen inducir el parto hasta las 41 semanas+5 días. Eso me da casi una semana más de espera, si no se presenta antes, claro. Pero al ritmo que lleva...

Ya os seguiré informando, espero daros noticias diferentes.

lunes, 21 de febrero de 2011

Pasamos el día "N".



"N" de nacimiento pero ahora es de nada porque Álvaro y yo seguimos ocupando el mismo espacio-tiempo. Se ha tomado con calma esto de nacer, no está por la labor de dejarse ver la carita.
Desde el último post hemos tenido dos visitas más a monitores y todo sigue igual, todo bien. Mañana tenemos que ir otra vez, a ver si ha habido algún cambio. En la última visita me dijo la ginecóloga que las primerizas suelen retrasarse un poco, que no es raro que llegase hasta la semana 41. Pues nada, a seguir esperando.

Lo que sí noto este último mes es que varias (bastantes) veces al día la barriga se pone muy dura y noto presión en las ingles y parte más baja del vientre, pero sin dolor. Se queda así un minuto o así y después se relaja. Por lo demás todo igual, no me duele nada y sigo con los pies, manos y cuello hinchados. Pero signos de parto, ninguno. Pues nada, paciencia. Me hice foto de las 40 semanas ¿llegaremos a la 41? Ya veremos...


Ya tenemos preparada la maleta del peque para cuando salgamos del hospital, la cunita ya está montada y vestida, su cuarto está casi listo (ya encargamos las cortinas y la funda nórdica) y la bañera nos la traen esta semana. Pañales, cremas, jabones, chupetes... Todo listo, esperando al rey de la casa.
Esta es su cunita:

De momento está colocada en su cuarto para que no ocupe sitio en el nuestro, ya la cambiaremos cuando llegue el momento.


El viernes me pesé, para ver cuanto he puesto en total en todo el embarazo. Mejor no haberlo hecho... 25 kilos en total.

Esto es un buen ejemplo de lo que NO debe hacerse...

He leído que en el último mes los bebés se mueven mucho menos en la panza pero parece que Álvaro es la excepción que confirma la regla. Tiene ratos de tranquilidad pero se lleva todo el día moviéndose. Y parece que le da hipo casi todos los días, se tira un buen rato pegando botecitos, hasta que se le pasa. ¿Es normal? Ya no sé que pensar, no me parece normal que tenga tanto hipo. No sé, serán paranoias mías...
Y mirad cómo se pone a veces, sacando la espalda. O la parte baja de la espalda, no sé, parece como si hiciera un calvo. Qué bicho más malo...

Y algunas veces el bulto es mayor, en serio.


Natalia está desesperada ya. Hay veces que coge la barriga, se acerca a ella y empieza a decirle: "Álvaro, sal ya, sal ya, sal yaaaaaaa....". Jo, y yo que le temo al parto como a una vara verde me pongo nerviosa perdía. Dice que son mensajes subliminales lo que le manda. ¿Subliminales? Pues más directa no puedes ser, hija...
Cada vez que suena el teléfono rara es la vez que no tenemos que decir: "No, aún no he/ha parido". Mi padre dice que voy a tener el "parto de la burra" como siga así.

Resumiendo, que hay que esperar a que al mozo le dé la gana de llamar a la puerta, ya os iré dando más novedades. Os dejo, que voy a ver cómo se quita el contador de días hasta el parto, que ahora cuenta hacia adelante. ¡Espero no desconfigurar nada!

¡Hasta luego!

sábado, 5 de febrero de 2011

Aysss, que me retrasé...



Sí, lo sé, debería haberme hecho la foto de las 36 semanas y subirla pero he estado entre liadilla y decaída y no he tenido muchas ganas de internet. Parece que ya estoy algo más animada y aquí me teneis.

Como no me hice foto hace 2 semanas os pongo la de hoy, de 38 semanas. Vereis que no ha habido mucho cambio. Creí que al acercarse el parto me pondría como una mesa camilla de gorda pero no ha sido así. La barriga se ha quedado igual, no ha crecido nada, sólo ha cambiado de forma, ahora está más baja.

Me extrañaba que en 6 semanas estuviera igual pero en la visita al tocólogo el día 28 de Enero supe el porqué. Pero mejor os cuento desde la visita de la matrona, el día 25.

Ese día le comenté lo de los hinchazones. Cuando me vió los pies se quedó sorprendida, incluso llamó a una médica de cabecera para que les echase un vistazo. Me preguntaron si abusaba de la sal o de los alimentos precocinados y dije que no. Me recomendaron que pasease y tuviese los pies en alto el mayor tiempo posible. Pues esa semana estaba de curso y no podía dejarlo así que tendría que aguantarme.
También me tomó muestras para lo del estreptococo (que salieron negativas), escuchamos el latido de Álvaro, me tomó la tensión y me recomendó que me la tomara todos los días para que la tuviese controlada, no debe pasar de 140/90. Si pasase alguna vez debo ir al hospital pero hasta hoy no se ha pasado nunca.
Ya no tenemos que volver a verla hasta después del parto, en la primera visita del bebé al médico.

El día 28 fuimos a la tocóloga. Y ahí fue donde supimos por qué no he engordado mucho. Nos dijo que tenía el líquido amniótico bajo. No para preocuparse pero que está al límite de lo normal. Además, nos dijo que Álvaro pesaba 2,900kg. Bastante poco, sabiendo que estaba gordito hace unas semanas y nos dijeron que si seguía así pesaría casi los 4 kilos. Pero se ve que se ha puesto a dieta y no quiere estar gordito, según la tocóloga pesará unos 3,300kg al nacer. Bueno, no me importa, así mejor a la hora del parto, saldrá con más facilidad. Ya engordará estando fuera, pensamos.
Me dijo que descansara, que bebiese mucho líquido y nos dió cita para monitores el día 1 de Febrero.

El día antes de monitores (este lunes 31) me cagué viva. Álvaro, que de normal es muy movido, casi no se movió en todo el día. Jolín, estaba deseando que llegase Natalia de trabajar para que pusiera la oreja y escuchase sus latidos. Encima estuvo un rato dando vueltas con la oreja por toda la barriga y no lo escuchaba, hasta que por fin pilló el sitio y lo escuchó, menos mal. Ohú, qué mal rato.

A la mañana siguiente tocó monitores. A la médica que te pone los aparatos en la panza le costó por lo menos 20 minutos encontrar el latido del nene y al final me los tuve que sujetar yo de canto, clavado en la panza, que era de la única postura que salía en la gráfica. Se me quedaron los dedos dormidos de apretar y el aparato señalado en la barriga. Tras más de media hora allí entré en otra consulta. Me hicieron una ecografía y un tacto... La próxima vez que se eche un poco más de lubricante en los dedos ¡ay, qué dolor! Volvió a decirme lo del líquido bajo, que vigilara si pierdo.
Todo bien, me dió los papeles para el consentimiento de la epidural y nueva cita el día 10 de Febrero.

Ya en casa me dió por echarle un vistazo a la cartilla maternal. Revisando donde apuntan las medidas de los bebés encontré que tenía tachado parte de lo que escribieron el día 28. Una de las cosas que tenía tachada es el peso. En boli negro ponía 2,964kg pero habían escrito encima de las 2 primeras cifras y pone 3,464kg. ¿Será que se equivocó y rectificó? ¿Por qué no me dijo nada? En fin, tampoco me preocupa tanto el peso, ya está lo suficientemente gordito como para nacer bien. Otra cosa que tenía rectificada era lo del líquido amniótico, antes ponía "N" y ahora pone ILA 5, que lo he buscado en internet y significa lo que me dijeron, que el líquido está al límite de lo normal.

Esta semana me la he tomado de relax, porque yo lo valgo. Cuando Natalia se iba a trabajar a las 3 de la tarde me he echado en el sofá e incluso he dormido siesta. Toda la semana haciéndolo y me ha venido bien, por lo menos el hinchazón de pies ha disminuido considerablemente, ya no me meto las botas a presión.
Lo que llevo fatal es el sueño. No hay noche que pueda dormir 3 horas seguidas. Duermo 2 o 3 horas y tras eso ratitos de media hora/tres cuartos de hora hasta la hora de levantarme. Leches, podría dormir bien, que ya tendré tiempo de despertarme cada dos por tres cuando Álvaro nazca y empiece a dar la lata.
Otra cosa que he notado es que ya no tengo tanta hambre (a buenas horas...). Me lleno pronto y por las noches me apetece cenar poco o nada. Algunas noches mi cena es un Almax y a la cama. Será que el peque ya no tira tanto de mí (al final me voy a creer y todo que se ha puesto a dieta).

¡Ya tenemos el carro! Es muy mono, me gusta más que en el catálogo de la tienda y está muy completito, lo trae todo: Capazo, maxicosi, sillita, plástico para la lluvia... Mirad que chuli:

Lo que no tenemos aún es la bañera. Los compañeros de Natalia le dijeron que se la compraban ellos pero al ritmo que van... Habrá que meterles prisa, no vaya a ser que se presente antes de la cuenta y me veo bañando al niño en el lavabo.

Uff, qué vértigo de contador, sólo quedan 2 semanas para el parto... Creo que me pasará como el día de la boda, que estaba muy tranquila hasta que me vi vestida de novia en la puerta del lugar donde hicimos la ceremonia, esperando a Natalia. Pues igual, muy tranquila hasta que me dé el primer dolor, veréis los nervios... ains...

Bueno, antes de irme quisiera felicitar (aunque un poco tarde) a Zi y pareja, que ya tienen a su nenita con ellas. La bebita tenía ganitas de ver el mundo y se les ha adelantado 4 semanas (tenía fecha para el mismo día que Álvaro). ¡Enhorabuena, mamis!

Os dejo la foto de la lámpara del dormitorio del chiquitín, que nos gustó mucho (y que es regalito de sus titas Dolo e Inma).

¡Hasta pronto, chicas!